Descenso al Sótano de Juan 3:16
Descendiendo al Corazón del Evangelio • 100 días
«PORQUE NO NOS HA DADO DIOS ESPÍRITU DE COBARDÍA, SINO DE PODER, DE AMOR Y DE DOMINIO PROPIO.»
Descendiendo al Corazón del Evangelio • 100 días
Aprender a habitar el reposo interior donde Dios aguarda tu quietud.
Camina en quietud con tu familia, amigos o grupo de oración. Comparte el mismo itinerario y acompáñense en oración.
Crea un espacio íntimo (de 2 a 12 personas), elige una serie de devocionales y obtén un código para invitar a los tuyos.
¿Alguien te invitó a su círculo? Introduce la clave de 6 caracteres (ej. ALT-842) para comenzar la lectura juntos.
Todos leen la misma reflexión cada día a su propio ritmo.
Descubre cuándo tus seres queridos han hecho su pausa de silencio matutina o nocturna.
Un espacio protegido para compartir pensamientos profundos del devocional y peticiones de oración.
Experimenta cómo se ve un círculo activo con progreso en vivo.
«Caminando juntos en la quietud de la Palabra.»
Ritmo de lectura y comunión hoy
«Buscando habitar la quietud en Dios.»
«En Dios solamente descansa mi alma; de él viene mi salvación.»
Salmo 62:1 • 4 min de lectura«Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo.»
Hechos 1:8 • 8 min de lectura«Jehová es mi pastor; nada me faltará.»
Reina-Valera 1960«La paz no es ausencia de conflicto exterior, sino la certeza inquebrantable de tener mi ancla en Dios.»
Salmo 46:10 • Meditación Matutina«Mi valor y descanso proceden de ser amada incondicionalmente, no de mi productividad ni de mis esfuerzos.»
Filipenses 4:6 • Reposo Nocturno
ALTÍSIMO
«En Dios solamente descansa mi alma; de él viene mi salvación.»
SALMOS 62:1 • RVR1960«En el principio creó Dios los cielos y la tierra.»
Génesis 1:1-3Un viaje contemplativo al momento exacto donde la voz de Dios ordenó el caos. Descubre el poder creador de su Palabra y la luz que disipa tus tinieblas.
«La respuesta suave aplaca la ira, pero la palabra áspera hace subir el furor.»
Cuando alguien te cierre el paso o una mala cara te corte el ritmo, recuerda que tu paz no depende de las prisas ajenas sino de la serenidad que Cristo sembró en ti.
Responder con calma no es debilidad; es la manifestación más pura de dominio propio en el mundo real.
Señor, calma mis prisas hoy. Haz que mis respuestas sean un bálsamo y no leña al fuego. Que tu paz gobierne mis reacciones en cada esquina del día. Amén.
«Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.» — Salmo 46:10